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24 de abril de 2014

Patrimonio de la Humanidad en Argentina



Lic. María Elena Valdez

Si bien la curiosidad del viajero no tiene límites y hasta lo más insólito puede generar una corriente turística, lo cierto es que visitar los sitios incluidos en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO es sinónimo de satisfacción asegurada para un turista bien informado. El viajero sabe que está ante algo grandioso, por su unicidad, belleza o valor. Algo así como: “Si vale la pena ser protegido, vale la pena ser visitado.”

Los bienes o lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO más tarde o más temprano suscitan un interés turístico de alcance mundial, aunque lamentablemente hay sitios vulnerables o en situación de peligro donde lógicamente se limitan las visitas turísticas.

La UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; obra por preservar la insustituible riqueza de la humanidad: su diversidad y patrimonio común tanto material como inmaterial. La Lista de Patrimonio Mundial fue creada a instancias de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, aprobada en 1972 y comprende un creciente número de bienes del patrimonio cultural y natural de valor excepcional en todo el mundo.

Argentina cuenta con 8 declaraciones, que están sin duda entre los atractivos turísticos más elegidos por los extranjeros, fuera de la ciudad de Buenos Aires.

Bienes naturales

· Los Glaciares (1981)
· Parque nacional del Iguazú (1984)
· Península Valdés (1999)
· Parques naturales de Ischigualasto / Talampaya (2000)

Bienes Culturales

· Misiones jesuíticas de los guaraníes: San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor (Argentina), ruinas de Sao Miguel das Missoes (Brasil) (1983, 1984)
· Cueva de las Manos del Río Pinturas (1999)
· Manzana y estancias jesuíticas de Córdoba (2000)
· Quebrada de Humahuaca (2003)

Pero no solo los bienes materiales son valorados y protegidos por este sistema. En 2003 La Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, creó la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a fin de salvaguardar expresiones culturales de lo más variadas, tradiciones, danzas, rituales, mitos, etc. El tango, forma parte de esta lista desde 2009.

Al margen de este registro mundial, cada estado gestiona su propio sistema de protección y conservación de patrimonio, como las reservas nacionales, provinciales o municipales, sitios históricos y demás. Es nuestra responsabilidad como viajeros interesarnos por los lugares que estamos visitando, más allá de su belleza paisajística o arquitectónica. Siempre hay un por qué de la protección y el conocimiento de esa razón nos guiará para apreciar y valorar mejor lo que está ante nuestros ojos y hará que nuestra experiencia sea mucho más enriquecedora y comprometida, porque como expresa el ICOMOS, “En su más amplio sentido, el Patrimonio natural y cultural pertenece a todos los pueblos. Cada uno de nosotros tiene el derecho y la responsabilidad de comprender, valorar y conservar sus valores universales.”(1)

Ver lista completa: unesco.org
(1) Carta Internacional sobre Turismo Cultural. (La gestión del turismo en los sitios con patrimonio significativo) (1999)

4 de abril de 2014

Tandil y el paisaje que inspira desde la fundación del Fuerte

por Lic. María Elena Valdez

El 4 de abril Tandil cumple 191 años. El aniversario siempre es motivo de festejo y a la vez, tiempo de reivindicación de la propia historia que, con sus más y sus menos, ha sabido llegar hasta nuestros días, con sobrados motivos por los que sentirnos orgullosos y comprometidos con el devenir local.


Tiempo, también, de recordar a pioneros y fundadores en todas las esferas, que siguen siendo fuente de inspiración para quienes hoy tienen en sus manos la tarea y la oportunidad de marcar el rumbo de esta ciudad bendecida con sus bellezas naturales y su capital humano, siempre subrayados por quienes nos visitan.




La fundación del fuerte y el nacimiento de la ciudad

Tras la batalla de Cepeda, en 1820, la Provincia de Buenos Aires se transformó en un estado independiente. La necesidad del gobierno de ampliar la frontera hacia el sur para aumentar la producción de carnes y cueros a fin de insertarlos en el mercado internacional, determinó una avanzada sobre estas tierras, ocupando el territorio al sur del Salado mediante la instalación de fortines y el asentamiento de una incipiente población alrededor.

De esta manera, el 4 de abril de 1823 el Brigadier General Martín Rodríguez, entonces gobernador de la Provincia, funda el Fuerte de la Independencia que dio origen a la ciudad de Tandil. Los documentos históricos dan cuenta del encantamiento que produjeron estas tierras en los fundadores. Las condiciones geográficas, la disponibilidad de aguadas, la calidad de las tierras para el desarrollo agro-ganadero, el abrigo de las sierras, eran factores que garantizarían el crecimiento de una “ciudad populosa y rica”, en palabras del propio Brigadier.

El fuerte con forma de cuero estaqueado, fue levantado con piedra de los alrededores, ocupando las 4 manzanas donde hoy se emplazan importantes edificios como el Palacio Municipal, el Ex Banco Hipotecario, la Iglesia Matriz, el Colegio San José, y el Templo Danés, entre las calles Rodríguez, Maipú, Chacabuco y Belgrano, frente a la Plaza independencia. En principio contenía unas pocas edificaciones de barro y paja suficientes para albergar y a la escasa población y cubrir sus necesidades básicas: la Comandancia, la capilla, el hospital, cocina y vivienda de la tropa.

El pequeño poblado tardó en crecer debido a la hostilidad de la vida en la frontera, la falta de mano de obra y el frecuente ataque de los aborígenes en busca del ganado de las estancias. Poco a poco Tandil atrajo pobladores de diversos orígenes, con conocimientos, técnicas y habilidades nuevas para esta región; tan pronto se instalaron, ejercieron diferentes oficios que propiciaron la diversificación económica en la ciudad y el campo y promovieron ellos mismos la radicación de sus compatriotas.

Conforme la ciudad fue creciendo en torno al fuerte y éste perdió su sentido de defensa original, el deterioro y el estado de abandono lo condujeron hacia su total destrucción en 1860. En la actualidad unas placas de bronce, marcan en el suelo lo que fueran las esquinas de la fortaleza. En el Museo Histórico del Fuerte, una maqueta y varios objetos de la época nos conectan con aquel 4 de abril de 1823.

17 de febrero de 2014

Un viaje, una búsqueda.

Un rápido repaso de las motivaciones turísticas.

Lic. María Elena Valdez

Alto del Perdón. Camino de Santiago

Los teóricos del turismo han dedicado muchas horas a estudiar y clasificar las motivaciones de los turistas con el fin de brindar una base racional para crear y promocionar productos y destinos ajustados al perfil de los viajeros. Sin embargo, hay tantas clasificaciones como autores, lo que demuestra la complejidad de la tarea.

El viaje siempre ha sido sinónimo de búsqueda. La conciencia de que “allí afuera” había mucho por descubrir bien ha valido la pena de quienes se lanzaron a tierras y mares desconocidos con incertidumbre y audacia, unas veces por mandato, y otras por impulso interior: peregrinaciones en la Edad Media, competencias atléticas en Grecia, búsqueda de alivio en las aguas termales del imperio Romano, el Grand Tour por Europa de los jóvenes aristocráticos para completar su formación en el siglo XVIII, comercio, exploración, conquista, aventura o crecimiento personal son algunas de las motivaciones reconocidas por la historia del turismo como antecedentes de los viajes modernos.

Las ideas imperantes en el contexto sociocultural a lo largo de la historia impregnaron de significado las actividades del hombre, también su motivación en los viajes. Por ejemplo, las ideas de Rousseau acercaron el hombre a la naturaleza allá por el siglo XVIII, y transformaron a las montañas, antes gigantes temerarios, obstáculos para la vida civilizada, en un emocionante desafío, dignas de ser conquistadas, escaladas, disfrutadas.

Por su parte, otras ideas de la mano de Marx, pusieron de relieve el valor de lo heroico, abriendo camino a los viajes culturales con el objetivo de visitar grandes monumentos, templos, palacios que dan cuenta de la grandeza de la sociedad en tiempos pasados. Más tarde, como respuesta a la industrialización y las exigentes condiciones laborales que ésta impuso, surgieron las vacaciones anuales, con el evidente objetivo de gozar del necesario descanso y recuperación física y psicológica.

Con los cambios sociales y el avance en las comunicaciones, este abanico se ha ampliado y asistimos a nuevas formas de hacer turismo, que parecen no tener fin. Descansar y desconectar de la rutina, conocer el pueblo de origen de nuestros antepasados, aprender un idioma, saborear los productos de la tierra en exclusivos tours gastronómicos, ponerse a prueba en sitios inhóspitos, practicar el deporte favorito, buscar inspiración, o hacer turismo solidario en el que muchos viajeros invierten su tiempo de vacaciones en ayudar a otros. Incluso desdibujamos los límites que tradicionalmente separaron el tiempo de ocio del neg-ocio, incorporando el mundo laboral al de los viajes, o viceversa, dando origen al turismo de negocios.

Parece atinado decir que las motivaciones para hacer turismo no cambian en esencia, sino que se recrean en nuevas formas de re-crearse, de dar rienda suelta a ese impulso tan humano de dejar atrás la comodidad del hogar para ver el mundo de primera mano, vivir experiencias singulares en tierras lejanas, aprehender con los propios sentidos realidades distantes en tiempo, espacio y cultura. Las peregrinaciones, el termalismo, las olimpiadas, e incluso un aggiornado Grand Tour, siguen tan vigentes como siglos atrás, pero en versión moderna. Cuanto más conocemos, más queremos conocer.

13 de febrero de 2014

El desafío del Marketing: ¿qué desean los clientes?

Lic. María Elena Valdez

Conocer las necesidades y motivaciones de los consumidores, tanto en el mundo del turismo como de cualquier producto en el mercado, constituye la clave del marketing actual. “Si sabemos que necesitan, ahí estaremos para ofrecerlo, antes y mejor que la competencia”. Así las empresas pondrían todos los esfuerzos en producir y comunicar exactamente lo que el cliente quiere sin desperdiciar esfuerzos en campañas inútiles.


Si fuera tan sencillo como preguntárselo al cliente…! Pero no lo es, ya que las necesidades y motivaciones no están tan claras, ni siquiera para el propio consumidor, porque aunque intentemos justificar nuestra decisión de compra racionalmente, hoy sabemos a ciencia cierta que tienen un gran componente inconsciente y además cambian constantemente, según las circunstancias y la experiencia acumulada.

Elegimos un producto, un hotel o destino entre múltiples opciones, pero los mecanismos de decisión y las motivaciones últimas, se elaboran en el campo irracional. Barajamos algunas variables conscientemente, pero no somos capaces de explicar la decisión final tildando un casillero en una encuesta: Por qué eligió nuestro hotel? Precio, ubicación, servicios? Seguramente la decisión responda a un mix de todas ellas más otras no-razones que nos resultaron atractivas: una foto que sugiere bienestar, la calidez de quien respondió al teléfono, la imagen institucional que transmite seriedad, una página web clara y ágil, la opinión de otra persona, colores, entorno, etc. etc.; ninguna de ellas parece en sí misma determinante, pero van dando forma a nuestra decisión final en la medida que responden a esas necesidades y motivaciones no tan explícitas: seguridad, diversión, prestigio, placer, aventura, libertad y tantas otras sensaciones que buscamos experimentar al comprar, por ejemplo, unas vacaciones.

Las nuevas corrientes en materia de marketing y publicidad apuntan a crear fidelidad a la marca a partir de la identificación del cliente con el producto desde el punto de vista emocional y sensorial, antes que racional. No venden autos, ni celulares, ni viajes, sino estilos de vida, glamour, éxito, pertenencia; en definitiva, “experiencias que prometen felicidad”.


Las pymes por lo general no cuentan con asesoramiento en este campo y enfocan su comunicación en las características del producto o servicio, perdiéndose la oportunidad de llegar a conectar con los sentimientos del cliente hacia la marca, que dejan una huella mucho más profunda y duradera que la descripción de sus cualidades. Podríamos empezar por ponernos en lugar del cliente y responder a estas cuestiones: cómo me voy a sentir cuando me aloje en este hotel, qué sensaciones me provocará cenar en este restaurant o qué emociones me despertará visitar este lugar.

2 de diciembre de 2013

Ser turista en tu ciudad

por Lic. María Elena Valdez

“Ahhh … que lindo…!!” es la inmediata respuesta que recibe cualquiera cuando dice, fuera del pago, que vive en Tandil. Esa sana envidia nos llena de orgullo, y no podemos más que asentir “si, la verdad que es hermoso”.

Lago del Fuerte. Tandil


Muchos coincidimos en que Tandil es una ciudad bellísima, siempre lo fue, y no por el turismo, sino por sus condiciones ambientales y culturales. Aunque sobran los ejemplos de lugares que pierden su atractivo a causa de un turismo mal gestionado, afortunadamente éste no es el caso, donde el desarrollo ha realzado esa belleza intrínseca y natural para disfrute de todos.

No cabe duda que la nuestra es una ciudad con vida propia, que no depende ni vive exclusivamente del turismo; pero cabría preguntarse si sería lo mismo sin él. Al margen del impacto económico, ¿encontraríamos tantos y tan variados comercios, bares, restaurantes, paseos y actividades culturales si no recibiésemos la visita de miles de turistas cada año?

Claro que el movimiento turístico altera el ritmo de vida en cualquier destino, el tránsito en las calles, la disponibilidad de mesas en el restaurant o el acceso a los espacios que consideramos propios. Sin embargo, mientras no caigamos en un modelo masificado, podemos disfrutar de estos vaivenes, que le imprimen un contagioso dinamismo a nuestra vida cotidiana y nos animan a ser parte de renovadas propuestas culturales, gastronómicas o simplemente matear en miradores naturales desde donde podemos contemplar, soñar y respirar ese aire serrano, tan nuestro, que nos renueva la energía.

Los tandilenses podemos ser turistas en Tandil. Cada día, cada fin de semana, en vacaciones y semana santa, tenemos la posibilidad de hacer turismo sin movernos de casa.

Una picada, parrilla, pizza o cocina internacional…
Teatro, cine, varieté, stand up…
Jazz, tango, pop, folklore…
Correcaminata, expo, feria…
Senderismo, cuatris, cabalgata…
Cerveza, vino o té con tortas…

Hay opciones para todos los gustos. Y lo mejor es que no tenemos que elegir unas y descartar otras en un acotado fin de semana. Cada día es un viaje al placer! Para mí es un verdadero privilegio, espero que compartido.